15 lecciones que aprendimos con Ingenieros Sin Fronteras Colombia

Esta entrada fue escrita en colaboración con Diana Duarte Gómez, fundadora de DistanciaCero.co  y profesora en la Universidad Sergio Arboleda. En nuestro tiempo trabajando con Ingenieros Sin Fronteras Colombia (ISFCOL) hemos aprendido lecciones que son críticas para el emprendimiento social pero que no están escritas. Las aprendimos de nuestras profesoras y compañeros en ISFCOL pero sobre todo, las aprendimos yendo a los lugares a donde queríamos trabajar. El propósito de esta entrada es compartir estas lecciones con emprendedores sociales o investigadores que quieran tener impacto pero que no estén seguros cómo trabajar con diferentes tipos de personas y en diferentes situaciones.

1- Respeto: ante todo, reconocer la importancia de cualquier persona sin importar los niveles socioeconómicos que existan.

2- Evitar temas de conversación políticos y religiosos. Muy probablemente todas las personas con las que estamos trabajando van a tener diferentes puntos de vista y al hablar de esos temas la situación se puede poner un poco incómoda y nuestro trabajo, al fin y al cabo, es por un bien común que va más allá de nuestras creencias.

3- La confianza es lo más precioso y lo qué más hay que proteger. El trabajo comunitario es de constuir lazos de confianza y eso se hace con constancia y demostrando interés genuino. Sin credibilidad, tal vez funcione en un primer momento, pero ya nunca más

4- Todos los proyectos que se inician se tienen que terminar. Por más desastrosos que sean los resultados del proyecto o por más desinterés que exista por parte de la comunidad hay que volver. Siempre hay que hacer un cierre formal del proyecto y una entrega de los productos logrados hasta la fecha final.

5- La planeación es esencial. El trabajo de impacto social y comunitario es de planeación: quiénes son responsables, cuáles son los objetivos y cuál es el cronograma.

6- Lo más satisfactorio del trabajo en proyectos sociales es la gente. Conocer a las personas y entender sus experiencias de vida, compartir, estar presente, escuchar y ser humano.

7- La retroalimentación es nuestra mejor amiga. La única forma de mejorar es fijándose en los errores, en sus posibles causas y tomando acción para hacer las cosas diferentes en la próxima ocasión.

8- La comunicación por definición debe ser clara, pero cuando se está trabajando con comunidades, no es redundante insistir en que se procure claridad para manejar expectativas. El primer acercamiento a una comunidad debe ser claro y concreto. El segundo también y de ahí para delante, lo mismo.

9- El tiempo es de la comunidad, no nuestro. Las lógicas del reloj no son las mismas para todos. Es probable que se organice un taller una reunión y las personas no lleguen o lleguen tarde. Lo primero, fueron fallas en la planeación, lo segundo, parte de comprender que existen otras lógicas de tiempos donde, llegar unos minutos más tarde, es el protocolo y solo queda aceptarlo.

10- El lenguaje: hay que aprender a hablar con las palabras locales. Se debe hablar de “sumercé”. Todos tenemos diferentes niveles de educación ‘formal’ e ‘informal’ y eso no tiene que ver con la cantidad de ideas valiosas para aportar.

11- Compromiso adquirido, compromiso cumplido. TODAS absolutamente todas las expectativas creadas, se deben responder. El no cumplimiento genera grietas en las relaciones y mina cualquier posibilidad de éxito de un proyecto.

12- Empatía: esto no funciona si todo lo que se planea no se hace poniéndose en los zapatos de la comunidad. Se cita a un taller, ¿cómo va a llegar cada persona si desde las fincas al punto de encuentro hay una hora de trayecto a pie y no hay plata para el taxi? Cada detalle cuenta, cada realidad y cada situación.

13- Nadie puede obligar a alguien a hacer algo y esperar que sea sostenible y duradero. El cambio viene de una epifanía que se tenga por dentro. Es algo autónomo. Las acciones que se implementan de forma permanente son acciones de cada persona.

14- No hablar no equivale a no tener nada que decir. Porque no haya participación, porque alguien no levante la mano, porque alguien no hable en voz alta o escriba en un papel algo, no quiere decir que no haya nada por decir. Puede ser una cuestión de timidez, de no querer exponerse, de sentirse intimidado por las otras personas que van a escuchar.

15- Hay que documentar, documentar y documentar hasta el cansancio. Documentando, observamos, y a través de la observación entendemos mejor los problemas.

Esta entrada fue escrita en colaboración con Diana Duarte Gómez, fundadora de DistanciaCero.co  y profesora en la Universidad Sergio Arboleda. Todas las fotografías incluidas en esta entrada fueron tomadas por Diana Duarte Gómez.