Reacciones a una propuesta para certificar alimentos

El 28 de abril de 2016 publiqué una columna de opinión en la Revista Semana Sostenible proponiendo un sello que certificaría alimentos producidos en tierras devueltas por el proceso de restitución y que pertenecen a mujeres o a parejas. El propósito del sello es apoyar el proceso de restitución de tierras, la productividad agrícola y la equidad entre mujeres y hombres en Colombia. Si no la ha leído, la puede leer acá. Al final de la columna invité al debate constructivo por las redes sociales. Varias personas se animaron a participar en la conversación y me gustaría documentar todas esos argumentos en un solo lugar. En este escrito quiero compartir los puntos más interesantes que fueron discutidos. Hubo dos tipos de argumentos: posibles fallas de la certificación y rediseño.

Posibles fallas de la certificación:

  • @f8af señaló que muchas certificaciones pueden volverse algo para el “lavado de imagen” y no necesariamente se está implementando lo que se promete al consumidor.
  • @lobferoz insistió que los sellos a) y b) son dos sellos fallidos por no pensar en el posicionamiento con los consumidores.

Rediseño: 

  • @lobferoz propuso en vez de crear una nueva certificación porque son muy costosas de crear, se podría utilizar Colombia Fairtrade con los ajustes necesarios.
  • Camila Chacón compartió las excelentes prácticas que la marca de chocolate Ecuatoriana Pacari implementa.  Me gustaría compartirlas todas aquí pero resaltaré las tres que me parecen las más pertinentes.

1 – Hubo una en particular que me llamó la atención porque es una solución de bajo costo y que apoya la equidad entre hombres y mujeres: Como narra Camila, “es obligación para las familias cacaoteras que la entrega del cacao sea llevada de manera alternada entre el hombre y la mujer del hogar, la decisión fue tomada porque los sacos de cacao eran demasiado pesados y las mujeres no los podían cargar. Al final eran los hombres eran quienes disponían del dinero porque ellos sí podían cargar los sacos (casi siempre lo gastaban en alcohol, y poco lo destinaban para sostener el hogar). Ahora los sacos son más pequeños y fáciles de cargar por las mujeres.”

2 – También compartió una lección de cómo una tecnología específica puede empedrar a los agricultores para tener más poder de negociación: “Las mujeres indígenas de la región de Otavalo son expertas sembradoras de uchuva. El problema es que estas mujeres recibían poco dinero sus cosechas porque los compradores esperaban hasta que la cosecha estuviera a punto de podrirse para pagar lo que se les diera la gana. Para solucionarlo, Pacari entregó una máquina que deshidrata los frutos y así la cosecha ya no se pierde y ellas reciben un mejor pago por la uchuvas; a cambio las mujeres pagan la máquina con kilos de uchuva deshidratada.”

3 – Finalmente, quiero resaltar este requisito de siembra para promover la seguridad alimentaria en las familias cacaoteras: “Por obligación una proporción de la parcela de las familias cacaoteras debe destinarse a la siembra de otros alimentos, con el fin de proteger la alimentación de las familias en caso de que se pierda la cosecha de cacao por diferentes factores.”

Por último, a todas las personas que se animaron a formar parte de la discusión con críticas constructivas, ¡muchas gracias!